ENTREVISTA CON EL VAMPIRO
Siempre he sido una fanática de las historias de vampiros. Quizá la primera novela que leí sobre el tema -después de varios libros sobre relatos vampíricos- fue ENTREVISTA CON EL VAMPIRO. Fue, si no recuerdo mal, en 2º de la ESO, y lo recuerdo porque fue el mismo año que leí LOS SANTOS INOCENTES. Mi profesora de Lengua, Mari Carmen Carrasco, nos mandó éste último como lectura obligatoria, y luego nos puso la peli en clase. Teníamos que hacerle una especie de comparativa y centrarnos en cómo se describían los personajes en uno y otro formato. Supongo que ahí nació mi afición a la relación entre cine y literatura. Luego vendrían en los cursos siguientes otras tantas películas basadas en libros, pero ENTREVISTA CON EL VAMPIRO me fascinó. Tanto que es muy difícil que alguien soporte verla conmigo: me la sé de memoria, y cuando digo “me la sé” me refiero a que repito con los personajes cada palabra, cada gemido e incluso intercalo los diálogos con la música de fondo. Tarareo los violines, punteo los clavicordios, mientras por otro lado escupo de memoria las palabras de cada personaje. Una locura, vamos. Si no me fallan las cuentas, la habré visto más de 150 veces, porque perdí la cuenta después de esa soñada cifra. ¿Era un reto? No lo sé, pero cada vez que la he visto he disfrutado como la primera. Y la sigo viendo, y me sigo emocionando, y sigo tarareando para, de repente, cortarme a mí misma cuando hablan los personajes (quizá esto deba tratarlo un experto, pero vamos al tema).






