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domingo, 8 de octubre de 2017

ENTREVISTA CON EL VAMPIRO


ENTREVISTA CON EL VAMPIRO


Siempre he sido una fanática de las historias de vampiros. Quizá la primera novela que leí sobre el tema -después de varios libros sobre relatos vampíricos- fue ENTREVISTA CON EL VAMPIRO. Fue, si no recuerdo mal, en 2º de la ESO, y lo recuerdo porque fue el mismo año que leí LOS SANTOS INOCENTES. Mi profesora de Lengua, Mari Carmen Carrasco, nos mandó éste último como lectura obligatoria, y luego nos puso la peli en clase. Teníamos que hacerle una especie de comparativa y centrarnos en cómo se describían los personajes en uno y otro formato. Supongo que ahí nació mi afición a la relación entre cine y literatura. Luego vendrían en los cursos siguientes otras tantas películas basadas en libros, pero ENTREVISTA CON EL VAMPIRO me fascinó. Tanto que es muy difícil que alguien soporte verla conmigo: me la sé de memoria, y cuando digo “me la sé” me refiero a que repito con los personajes cada palabra, cada gemido e incluso intercalo los diálogos con la música de fondo. Tarareo los violines, punteo los clavicordios, mientras por otro lado escupo de memoria las palabras de cada personaje. Una locura, vamos. Si no me fallan las cuentas, la habré visto más de 150 veces, porque perdí la cuenta después de esa soñada cifra. ¿Era un reto? No lo sé, pero cada vez que la he visto he disfrutado como la primera. Y la sigo viendo, y me sigo emocionando, y sigo tarareando para, de repente, cortarme a mí misma cuando hablan los personajes (quizá esto deba tratarlo un experto, pero vamos al tema).

miércoles, 15 de febrero de 2017

DE LA NADA A TU CARNE de PEDRO ALBERTO CRUZ


DE LA NADA A TU CARNE


Esas seis palabras le han bastado a Pedro para retratarse. Seis simples palabras que son algo más que un título. Apenas dos circunstanciales convertidos en el aperitivo perfecto para sus lectores: de dónde viene y dónde está.

Pedro nos ha engañado en sus anteriores libros, conferencias y charlas, donde nos hizo creer en la importancia de lo profundo, en la búsqueda de ese más allá del cuerpo, en la soledad como único alivio. Pedro nos ha mentido, o quizá ni él mismo lo sabía: hay una necesidad de aislamiento -como hemos visto en muchos de sus poemas- pero en este libro ya vemos a qué tipo de soledad se refiere. La soledad junto a la amada de la que hablaba Tibulo, la tranquilidad de una cama junto a Ella (con mayúsculas), que es la que consuela del mundo y aísla de todo mal. Ese amor casi elegíaco donde se hace indispensable el cuerpo: no se concibe el amor sin la carne, no es posible la dicha sin la piel y los dedos y la boca y el olor.

miércoles, 20 de abril de 2016

LA LOLITA DE NABOKOV EN EL CINE


LOLITA






Lolita, luz de mi vida, 
fuego de mis entrañas. 
Pecado mío, alma mía. 
Lo-li-ta: 
la punta de la lengua emprende 
un viaje de tres pasos paladar abajo 
hasta apoyarse, en el tercero, 
en el borde de los dientes. 
Lo. Li. Ta.




miércoles, 24 de febrero de 2016

VOLVEREMOS A LLENAR TODOS LOS VASOS


VOLVEREMOS A LLENAR TODOS LOS VASOS
Una lectura de FLOW de Violeta Nicolás




Dice la poeta Cristina Morano: Violeta sigue la tradición de las autoras feministas que denunciaban las situaciones de control y represión con su trabajo performativo; en sus vídeos y actuaciones, la autora utiliza su cuerpo y los elementos del imaginario doméstico para la denuncia. Y yo no puedo estar más de acuerdo, pese a que no la considero una feminista al uso; más bien una mujer de principios, que no es lo mismo.

Si hay algo que Violeta Nicolás explota -desde su primer DIGESTIÓN IDÍLICA hasta llegar al reciente LAPSUS VIOLETA- es precisamente ese cuestionamiento de identidad propia, no sólo a nivel particular sino en relación al mundo que la rodea. Y todo aquel que merezca un respeto debe hacerlo en su obra: indagar más allá de lo ilustrativo, de lo descriptivo. Creo que en eso estaremos de acuerdo.

Según ella misma define (y entiende mejor que nadie) el término FLOW se refiere a la cadencia vocal característica del rap, pero también es esa forma de dejarse llevar, de fluir las ideas de forma casi salvaje. Es un caudal, la corriente, un chorro que fluye lento y con ritmo propio. Es la segunda entrega de lo que ya empezó con el primer poemario, donde aparecía una Violeta centrada más en la infancia, sí, pero dejando ya ver ese estilo propio que aquí aparece de forma más explícita.
Se vuelve más literaria y se centra en la palabra propiamente, dejando atrás objetos, iconos, símbolos e imágenes. Ya no es la casa que protege a la niña: ahora es el mundo real, la ciudad, lo inabarcable. Y aunque a veces su poesía se ha definido con “fresca”, creo que estamos ante un estilo propio que ya se empezaba a ver en FLOW y que continúa con LAPSUS. Nicolás ha ido de lo concreto a lo abstracto, de la infancia al mundo real, tangible, consciente, ancho y vigoroso. La casa ya se deshace, no nos protege como antes, pero hay siempre una identificación, una complementación entre el mundo interior y el exterior. Violeta es fluir, no es tangible, pero al tiempo es real, material, vive en la carne. La lengua es un vehículo, pero incluso ella misma va más rápido que las palabras. Es, ante todo, un ejercicio de identificación con el mundo, un acto de reconocimiento de ella misma donde las palabras, los lugares, los espacios cobran sentido más que nunca, reflejando siempre el diálogo interior que la autora encierra.
Muñeca dentro de muñeca dentro de muñeca dentro de muñeca dentro de cuerpo dentro de habitación dentro de casa dentro de edificio dentro de calle dentro de mundo, dice Elena Medel en su prólogo. Los espacios se vuelven importantes, pero también el tiempo, lo vivido, el recuerdo del pasado, la constante búsqueda de lo que es y del espacio que ocupa en el mundo que la rodea. Los espejos, la saliva, la espera, el eco. La identificación se vuelve necesaria ahora; ya no sirve la mera descripción.
Y Violeta Nicolás lo tiene claro en FLOW: Volveremos a llenar todos los vasos. Y nosotros, si nos deja, con ella.



jueves, 3 de septiembre de 2015

Santiago Tobar y EL SAMOVAR DE ASIR.


Jadeantes, sudorosos, 
con el gesto entregado 
aún al placer.




Para salvar su vida, el viejo anticuario Sam Zembendein se ve obligado a revelar su gran secreto a un joven adolescente llamado Roi Corner: la existencia de un universo paralelo. Su objetivo será persuadirle para que acepte viajar al mismo y conseguir la sustancia que acabará con la mortal enfermedad que padece.


Así nos presenta Santiago Tobar el argumento de su novela EL SAMOVAR DE ASIR

Conocí a Santi hace ya varios años; por entonces escribía poesía. Su MATARRATOS me hizo disfrutar mucho, y también su trayecto poético CÁCERES-MANHATTAN. Hace unos meses, Santi me sorprendía con esta novela.


Un libro -¡ojo!- de descarga gratuita. Para todos. Así de fácil. Ni se plantea sacarlo en papel. Le interesa que se lea, es su prioridad. Y es que Santi es así, y quien lo conoce lo sabe. Podría hacer una tirada pequeña, podría venderlo a través de las redes por compra anticipada..., pero no: ahí nos lo deja para leerlo en nuestras pantallas. Generosidad a tope.


Con su permiso, os dejo el inicio del primer episodio (por ahí ando yo) de una novela que promete, una novela donde Santiago reflexiona acerca del ser humano, del poder y la verdad. Porque ¿acaso no elegiríais vosotros una vida plena de felicidad que una vida de mierda, si pudierais?  O quién sabe si nos hemos cruzado más veces en mundos diferentes...



El señor Zebendein le agarró con fuerza por el antebrazo. Roi le miraba sin poder prestarle la atención que la situación requería. A pesar de que les distanciaba una frente de altura y varias décadas de edad, el joven se sintió amenazado por un momento.

–¡Escúchame, criatura! Lo que te voy a contar no deberás compartirlo jamás con nadie. ¿Me estás escuchando? ¡Jamás!






Gracias, Santi.



*Descárgalo pinchando aquí.