No os pido que me creáis bajo palabra, sino solamente que, si alguna vez vais a Roma, abráis los ojos y escondáis este libro.
Stendhal
ROMA
¿Recuerdas una tarde en que te puse flores
granates en el pelo, allá en el Aventino?
Parecías talmente una diosa pagana.
O mejor, una ninfa: la Dafne legendaria

