DE LA "CONDICIÓN NATURAL" DEL GÉNERO HUMANO
EN LO QUE
CONCIERNE A SU FELICIDAD
Y A SU MISERIA*
Hombres iguales por naturaleza.
La Naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades del cuerpo y
del espíritu que, si bien un hombre es, a veces, evidentemente, más fuerte de
cuerpo o más sagaz de entendimiento que otro, cuando se considera en conjunto,
la diferencia entre hombre y hombre no es tan importante que uno pueda
reclamar, a base de ella, para sí mismo, un beneficio cualquiera al que otro no
pueda aspirar como él. En efecto, por lo que respecta a la fuerza corporal, el
más débil tiene bastante fuerza para matar al más fuerte, ya sea mediante
secretas maquinaciones o confederándose con otro que se halle en el mismo
peligro que él se encuentra. En cuanto a
las facultades mentales (si se prescinde de las artes fundadas sobre las
palabras, y, en particular, de la destreza en actuar según reglas generales e
infalibles, lo que se llama ciencia, arte que pocos tienen, y aun éstos en muy
pocas cosas, ya que no se trata de una facultad innata, o nacida con nosotros,
ni alcanzada, como la prudencia, mientras perseguimos algo distinto) yo encuentro aún una igualdad más grande,
entre los hombres, que en lo referente a la fuerza.