lunes, 24 de abril de 2017

SOBRE EL AMOR



Para Esther, por si sirve.




[...] Y creo que es sumamente importante esta separación que Shakespeare parece establecer entre el amor tranquilo, sereno y con buen final -Montaigne-, y la pasión desbordante, que convierte en Dioses a los amantes, pero que también los mata. Y además, en esta división hay también otro ingrediente sumamente singular: ese amor sereno, esa conquista de la felicidad, es algo que le sucede a la gente, a mucha gente, que, al menos, está en las manos de cualquiera con inteligencia y cualidades. Pero el Amor-pasión, no. 

El Amor, con mayúscula, eso les sucede a muy pocos, pues muy pocos seres nacen bajo esa estrella fulgurante, muy pocos seres -hombre o mujer- nacen para convertirse en esa luz que ciega a todos como el más radiante sol. El amor sereno puede y debe buscarse, se elige, se logra. La pasión no se elige: nos toma, nos abraza, nos diviniza y nos mata. Son abismos que no perdonan, pero también son inolvidables, imperecederos. 

Pocos han sido los grandes amantes -esos cuya condición primordial es que enamoran a todos cuantos los contemplan-, pero han atravesado con su leyenda los tiempos y las más diversas formas de pensar y entender el mundo. Aun sabiendo el infierno de sus vidas, ¿quién no los ha envidiado alguna vez? Como si en el fondo de su paroxismo, como si el fuego de su holocausto fuera el culto supremo del más profundo de nuestros misterios.


José María Álvarez
Sobre Shakespeare


domingo, 9 de abril de 2017

LA AGONÍA DE CÉSAR VALLEJO


Georgette Marie Philippart Travers, conocida como Georgette Vallejo, fue poeta, además de la esposa de César Vallejo. Es una de esas mujeres albaceas gracias a la cual muchas obras de Vallejo nos han llegado tras la ocupación alemana de París: durante toda su vida insistió en difundir y publicar la obra del poeta peruano.

miércoles, 5 de abril de 2017

UN POEMA DE LUIS GARDE



HIC SUNT DRACONES

Qué será no lo sabemos
pero según podemos deducir por ahora
del examen minucioso de datos provisionales,
el libro de poemas ya no será
un catálogo de concesionario de coches lujosos de importación,
un prospecto publicitario de la ciudad-parque temática,,
una hoja de uso de medicamentos para crear realidad virtual,
un manual de instrucciones para cazadores de absolutos.

La mayoría ciudadana ve a los poetas como creyentes 
en dragones,
porque lo ha visto angustiados buscando centauros
en bosques dudosos.
Pero si el poeta sale hacia terrenos
donde ha oído que viven dragones,
ha salido buscando palabras
para nombrar las regiones blancas de los papeles.
Sean centauros y dragones, 
sean sapos y culebras.

El poeta es un especulador,
el poeta es un recalificador de terreros.
Pisa las tierras de los solares,
respira los aires condicionados de los edificios, 
queriendo calificarlo todo
todo lo revuelve
y por remover ambientes
revolver terrenos
y nombrar silencios
en silencio
es enterrado.


Luis Garde Iriarte 
(Iruña, 1961)