Yo no celebro el Día del Libro. No porque vaya en contra de
lo establecido -que también-, ni porque regale y compre libros muchos días al
año -que también-, ni porque me parezca un poco absurdo celebrar en un solo día la
maravilla de eso que llaman Literatura -que también-. Pero aunque no lo celebro, comparto hoy un fragmento de Ausonio que
bien se ha de tener presente cada día. Disculpen mis profesores de Latín alguna traducción "libertina" que me he permitido.
Podría haber traído aquí a Horacio,
Ovidio, Homero, Tácito, Catulo, Propercio, Séneca o Sófocles. Es fácil echar
mano de tantos… O a González Iglesias, Praena, José Carlos Llop, Biedma,
Colinas, Brines, Luque, Cernuda, Villena, Wolfe o a mi amado Álvarez. Y tantos
más que sirven de ejemplo de buena Literatura.
Pero hoy, concretamente hoy, sólo hay un verso que me
persigue todo el día. Me lo recuerda una mancha verde al final del pasillo,
al entrar a clase, bajando la escalera o subiéndome al coche. Es el siguiente: collige, virgo, rosas.
Y es cierto.